¿Te han dado alguna vez calabazas? Bueno, supongo que para todo hay una primera vez. Y no pienses que no tengo motivos, porque al contrario, los motivos me sobran. Aunque hay uno que yo personalmente destacaría. Verás; yo no soy ninguna muñequita con la que puedas jugar un rato para después ir a la tienda a comprarte otra más guapa, mientras que me quedo en la basura sola y dolida. Sinceramente, yo soy más de los tipos de abren el envoltorio y se quedan la muñeca para siempre, y la cuidan como el primer día. Le dan cariño y amor y hasta el último suspiro de su vida se lo dedican a ella. Así que tú mismo, tienes cientos de miles de muñecas más en esta tienda para comprar, pero yo, me retiro.

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